UN NUEVO ESTUDIO REVELA QUE ESTA PODRÍAN SER LA PRINCIPAL CAUSA DEL CÁNCER

Aunque un elevado porcentaje de los casos de cáncer no se pueden prevenir, llevar un estilo de vida saludable y evitar hábitos perjudiciales como el tabaco siempre puede ayudarnos.

Hasta no hace mucho, la ciencia, y nosotros mismos, dábamos por sentado que gran parte de los distintos tipos de cáncer que afectan a la población tenían dos causas muy concretas: nuestra herencia genética y el medio ambiente.

Factores como nuestra alimentación, los contaminantes o nuestros hábitos de vida a veces poco saludables eran condicionantes casi exclusivos para favorecer un mayor o menor riesgo a la hora de desarrollar un cáncer.

Ahora bien, parece que esta concepción acaba de derrumbarse.

Según un macroestudio llevado a cabo por genetistas de la universidad Johns Hopkins de Baltimore (Estados Unidos) y publicado hace solo unos días en la revista Science, la principal causa del cáncer se debe al azar.

Dos de cada tres mutaciones genéticas que derivan en cáncer son el triste resultado de un error, del simple azar y de esos fallos de que cometen nuestras células cada vez que se dividen.

Los expertos son muy conscientes de que estos datos van a alzar cierta polémica.

Te damos toda la información en el siguiente artículo.

Dos tercios de los cánceres no pueden prevenirse: la detección precoz es la clave

Sabemos que esta información puede desesperanzar a más de uno.

¿Significa esto que la prevención no sirve de nada? ¿Qué llevar una vida 100% saludable no evitaría más nuevos diagnósticos? La verdad es que no, y más aún, este dato da respuesta a algo que muchos ya intuíamos.

  • Son muchas las personas que, a pesar de mantener una alimentación sana, de no fumar, de ser activos físicamente y de carecer de antecedentes genéticos, son diagnosticados con algún tipo de cáncer.
  • Los expertos eran muy conscientes de que había algo más en la ecuación, que ese factor desconocido debía explicarse por algo que escapa por completo a la propia prevención.
  • Algo que no todos sabemos es cómo funciona esa mecánica casi perfecta de nuestro organismo. Nos regeneramos, nuestras células se dividen cada día para dar forma a procesos básicos y esenciales que garantizan nuestra supervivencia.
  • Sin embargo, cada vez que una célula normal se divide y duplica su ADN para generar dos células nuevas, puede cometer errores.

El genoma humano tiene 3000 millones de bases, y a pesar de que esa replicación es casi perfecta, siempre hay margen para generar mutaciones aleatorias.

Y ahí está el gran problema.

El factor “mala suerte” determina el desarrollo de la enfermedad

Bert Vogelstein, director de este proyecto de investigación, indicó en una rueda de prensa que el 66% de las mutaciones celulares que derivan en cáncer se deben a simples errores en la replicación.

  • Por su parte, el 29% de esas replicaciones se deben a factores ambientales, mientras que el modo de vida y la herencia determinan poco más del 5%.
  • Los científicos lo llaman el “factor mala suerte”, porque resulta muy complicado saber en qué momento se va a producir el error, cómo frenarlo o cómo prevenir dichas mutaciones.
  • De hecho, se ha descubierto que casi el  77% de los casos de cáncer de páncreas son el resultado de un error aleatorio del ADN en la división celular.

Factores como el alcohol o el tabaco representan un 18% y solo el 5% a la herencia.

  • Por su parte, según nos explica el doctor Vogelstein, en lo que respecta al cáncer de próstata, de cerebro y de huesos, el 95% de los casos se debería a la “mala suerte” en la división celular.

Los métodos de diagnóstico precoz están mejorando

A pesar de que estos datos nos aboquen a un estado de relativa desesperanza al pensar que el “factor mala suerte” puede aparecer aunque cuidemos al máximo nuestro estilo de vida, no todo es tan oscuro en el horizonte.

La ciencia está desarrollando nuevas y esperanzadoras técnicas enfocadas en la detección precoz.

  • Un simple análisis o una muestra de saliva pueden ser en unos años los sencillos mecanismos para detectar el cáncer en esas primeras mutaciones, cuando aún no ha dado pistas evidentes de la enfermedad.

El 40% de los diagnósticos de cáncer SÍ se puede evitar

Los principales pilares para ganar la batalla al cáncer, a pesar del temido factor “mala suerte”, son dos: detección precoz y prevención continua.

Los responsables de este trabajo inciden en la importancia de trabajar día a día en los siguientes aspectos:

  • Crear ciudades más limpias, libres de agentes químicos y cancerígenos.
  • Es necesario que cuidemos de nuestro estilo de vida.

El 40% de los nuevos diagnósticos de cáncer pueden evitarse con algo tan básico como dejar de fumar, comer de forma más saludable y, ante todo, más natural.

Es algo que, sin duda, todos sabemos, pero que no siempre llevamos a cabo.

A su vez, y no menos importante, necesitamos también que los organismos sociales y que las instituciones sanitarias establezcan programas de detección temprana sencillos, económicos y accesibles para la población.

Las revisiones periódicas, ya sean de mama, de colon, de pulmón, de ovarios, de próstata, etc., son, si duda, el pilar que nos permitiría tratar con mayor efectividad esta enfermedad que, cada año, se lleva miles de vidas.

Estamos cada vez más cerca de lograrlo.

Estamos seguros de que en un futuro cercano no tendremos una cura para el cáncer, tendremos cien tipos de estrategias y mecanismos para detenerlo y revertirlo.

Esperemos que sea así.

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