REMEDIOS CON BREZO PARA LA INFECCIÓN URINARIAS, CISTITIS Y MAS

El brezo es un arbusto, perteneciente a la familia de las Ericáceas, que puede vivir hasta cuarenta años.

 

 

Crece preferiblemente en montes, ribazos y espesuras de suelo silíceo. Su madera es conocida por su extremada dureza y se emplea en la fabricación de pipas.

En cuanto a sus hojas, éstas son minúsculas y siempre verdes, dispuestas en cuatro carreras y muy próximas unas a otras.

Las flores del brezo son violáceas, muy bonitas y pequeñas, de corola monopétala y recortadas en la punta, aparecen en ramilletes terminales y el fruto consiste en una donda.

El brezo florece dos veces al año, en primavera y en otoño.  En estas dos épocas se recoge para secar.

 

Propiedades curativas

En la antigüedad, los primeros en mencionar las cualidades curativas del brezo fueron Dioscórides y Galeno, a los que siguieron Mattiolo, Laguna, Tragus, Lobel y muchos otros; le dieron el nombre de Erica, y todos coincidieron en señalar su propiedad de contribuir a romper y expulsar los cálculos renales.

Actualmente, se ha podido comprobar que el brezo está compuesto por quercetina, ericinol, ercina, saponinas, taninos y glucósidos flavónicos.

Toda la planta, especialmente sus hojas, contiene arbutina el cual es un potente diurético y antiséptico urinario que permite clarificar la orina, aumentar su cantidad y normalizar su olor. Por ello, resulta imprescindible en el tratamiento de las cistitis, blenorragias, retención de líquidos, nefritis, inflamaciones de la próstata, etc.

El aburtina del brezo facilita, también, la eliminación de los excesos de ácido úrico, ya sean debidos a un escaso funcionamiento de los ríñones o a cálculos renales o arenilla urinaria.

Igualmente, presenta propiedades benéficas en el sistema circulatorio al disminuir la fragilidad capilar por su contenido en vitamina P, y muy especialmente como espasmolítico.

El brezo ayuda también a combatir el reumatismo, ya sea mediante  fricciones ligeras de su aceite al acostarse por la noche sobre las articulaciones adoloridas.  También se puede realizar baños de cuerpo entero en los que al agua caliente se le adiciona una decocción de brezo.

De forma externa, se puede aplicar una loción compuesta de brezo en los casos de acné rosácea y dermatosis.

 

Remedios populares

Remedio con brezo para la gota #1: Hervir un puñado de flores con un poco de agua, reducidas por ebullición y aplicadas, mediante cataplasmas, sobre las articulaciones hinchadas.

Remedio con brezo para la gota #2: Hervir medio litro de agua y cuando llegue a su punto de ebullición, verter 1 cucharada de flores de brezo y otra de diente de león.   Tomar a lo largo del día por 15 días.

Remedio con brezo para infecciones urinarias Hervir, por 3 minutos, en 1 litro de agua 30-40 g de flores de brezo.  Retirar del fuego, dejar reposar por 10 minutos y colar.  Tomar esta infusión en varias dosis a lo largo del día

Remedio con brezo para la cistitis  Verter 1  cucharada de flores de brezo, 1 tomillo y otra de vara de oro en un litro de agua.  Tomar a lo largo del día.

Remedio con brezo en caso de reumatismo #1 Hervir, por 10 minutos, 500 g de brezo en varios litros de agua. Colar el líquido y agregar a una bañera de agua bien caliente.

Remedio con brezo en caso de reumatismo #2  Poner en un frasco de vidrio 60 g de sumidades floridas de brezo y 250 g de aceite de oliva.  Macerar por 15 días removiendo a diario de forma enérgica. Pasado ese tiempo, colar y conservar en un frasco con cierre hermético.  Frotar las áreas afectadas con este aceite.

Remedio con brezo para la retención de líquidos: Verter 1 cucharada de las hojas de brezo en 1 taza de agua que esté hirviendo.  Tapar y dejar refrescar.  Tomar 3 tazas al día.

Remedio con brezo en caso de acné rosácea Verter 2 cucharadas de sumidades floridas de brezo en 1 taza de agua que esté hirviendo.  Tapar y dejar refrescar.  Empapar una bolita de algodón con esta preparación y pasar, varias veces al día, por el área afectada.

Sharing is caring!

2.601 Comments